Turismo o Cultura: un viaje por Marruecos

Tenía 9 años, mis padres, mis tíos, mis primos, mi hermano y yo nos embarcamos en uno de los viajes más espectaculares de nuestras vidas.
 
El viaje hacia Marruecos es largo, sobre todo cuando sales de Madrid en autobús a las 11 de la noche.
 
El autobús nos esperaba, era tarde, llevábamos unos cómodos cojines que mi abuela nos había hecho para no sufrir las molestias del viaje. Tomamos nuestro asiento y nos mentalizamos de las 8 horas que nos quedaban hasta llegar al puerto de Algeciras, donde cogeríamos un trasatlántico que nos dejaría en Ceuta, más cerca de nuestro destino.
 
Intentando no quedarnos quietos mucho rato, echando cabezaditas y tratando de cambiar de posturas para no quedarnos “cuadrados” llegamos a las 7:30 de la mañana al puerto gaditano. El sol asomaba entre las montañas e iluminaba en colores cálidos el enorme barco que nos iba a acoger.
 
Allí estaba Tarik, nuestro guía, que nos recibió con una sonrisa y nos llevo a tomar un desayuno. El viaje en barco fue de unas 2 horas, y de allí el autobús no tardó mucho en dejarnos en Tánger, nuestro primer destino.
A pesar de ser una ciudad con poco que ver, el impacto fue tremendo. Niños en la calle pidiendo caramelos, comida. y el hotel, un hotel de 4 estrellas.o lo que ellos consideran como 4 estrellas: Una sala-habitación con un baño común y un montón de cojines a modo de colchón. Pero después del largo viaje, y con la previsión de que al día siguiente a las 5 debíamos estar en pie, nos fuimos a dormir.
 
La siguiente parada fue Rabat, una ciudad un poco más rica, un poco más tecnológica, en la que pudimos ver varios sitios, entre ellos:
 
-LA MEDINA
Está situada entre el estuario del Bou Regreg y el océano Atlántico. La muralla de los Andalusíes o Moriscos (construida por éstos en el sXVII), al sur, la separa del centro de la ciudad. Al oeste linda con el muro erigido por los almohades en el siglo XII.
-MAUSOLEO DE MOHAMED V
Se denomina de esta manera a todo el complejo de edificios que comprende al Mausoleo propiamente dicho. Obra maestra del arte tradicional marroquí, en madera pintada, estuco, mármol esculpido y bronce cincelado. En él se hallan las tumbas de Mohammed V y HassanII.
-NECROPOLIS DE CHELLAH
De origen meriní,en su recinto se encuentra la necrópolis y también la antigua ciudad romana de Sala, con abundantes restos de edificios.
-PALACIO REAL
«Dar el Makhzen». Espectacular conjunto de edificios de bella factura que alberga un palacio de construcción moderna, una gran mezquita y diversos edificios gubernamentales, en medio de grandes y arboladas avenidas.
 
Una ciudad capital realmente espléndida  en la que pudimos disfrutar 3 días de sus monumentos, así como de alguna visita a la vecina localidad de Sale, cuya mezquita es incluso más impresionante que la de Rabat.
 
Más tarde, encaminamos nuestro autobús a Casablanca, donde en Boulevard Sidi Mohammed Ben Abdallah nos encontramos la majestuosa Mezquita de Hassan II. Con respeto a su cultura, cubriendo nuestros brazos y piernas, pudimos entrar a este templo, considerado el más alto del mundo, donde aprendimos que a parte de las misas del viernes, el edificio también se utiliza como: medersa, salas de conferencia, hammams, bibliotecas especializadas y un parking subterráneo. Su situación (prácticamente sobre el mar) se debe a que Hassan II se inspiró el siguiente versículo del Corán: “El trono de dios se hallaba sobre el agua”.
 
Al día siguiente, parando por pequeños pueblos donde, cada vez más al sur, el sol apretaba con más fuerza pudimos comprobar como la misma cultura se hacía diferente a medida que nos acercábamos al gran Desierto. De las grandes ciudades repletas de vendedores y mercantes, donde, por cierto, cada uno de nosotros compró su Chilaba, y en el caso de los hombres su Fez y sus Babuchas. Cabe destacar que allí el regateo está bien visto, hasta el punto de que es insultante no llevar a cabo esta práctica con algunos comerciantes. Hasta los pueblos, lleno de gente recelosos, reservados, con apenas un lugar donde tomar un aperitivo.
 
Llegamos a Marrakech, donde pudimos visitar su Medina, declarada Patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1985, la Menara, la Mezquita Koutoubia, los Zocos y el Jardín Majorelle entre otros.
Aquí pudimos optar a una visita por el Sahara, donde las tormentas de arena, el calor y la monotonía del paisaje nos sorprendió al tiempo de mantenernos alerta para no perder nunca al guía de vista. Cómo se orientaba él, es un secreto para nosotros.
 
Poco más vimos de Maruecos, Fez de camino a Ceuta y poco más en lo que sólo destacaré la “cena Fantasía”, una cena al estilo tradicional marroquí, con mujeres bailando y deleitando delicioso Cous-cous(sémola de trigo, muy típico de allí).
 
Un viaje a Turquia interesante y bastante completo que nunca podré olvidar.